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jueves, noviembre 15, 2007

Sentimientos encontrados

Siempre que decimos experimentar sentimientos encontrados es porque por un lado hay tristeza y por otro alegría y pienso que en la vida nos toca muchas veces pasar por esta situación.

Hace varios días que no había podido conectarme, el dueño de la red ya no estaba disponible y no puedo exigir mucho más si estuve de polizón en Internet tres semanas. Mi salud ha mejorado gracias a Dios ya llevo más de un mes internado, no ha sido fácil, pero ya va quedando menos. Hoy casi como de milagro conseguí conectarme con dificultades pero algo es algo así que me decidí a escribir sin saber mucho de que pero al menos para dar una señal de vida y contar un poco lo que ha sido de este hermano desde Angola.

He pensado en esto de sentimientos encontrados ya que lo que me ha tocado vivir las últimas semanas ha sido fuerte para mí en todo sentido y sobre todo por las situaciones que esto acarreó, ¡cómo es posible! - piensa uno, que por un segundo todo o casi todo cambia, se alteran proyectos, sueños, programas y un sin fin de otras cosas menores que dejan de existir. Ciertamente lo principal es la vida y lo demás es posible de solucionar, así lo aprendí desde niño, cuando había alguna frustración o algo se estropeaba me decían: todo se puede arreglar lo único que no tiene solución es la muerte… con el tiempo fui aprendiendo que esto también tenía otra explicación.

Sentimientos encontrados que surgen ahora que estoy a un poco mas de una semana de salir del hospital, se que tendré que esperar para que todo sea como era antes, el trabajo, la misión, Quiculungo y todo aquello que era parte de mi vida aquí en Angola.

En diciembre iré a Chile para hacer la rehabilitación y también para poder ver a mi familia, algo así como vacaciones adelantadas para reponer fuerzas después de un golpe inesperado. Y claro alegría de encontrar a los seres queridos pero tristeza de dejar amigos y tantos hermanos que esperaban y esperan mucho de uno. Eso de que Dios escriba derecho por reglones torcidos me hace sentido, venir a Angola nunca fue fácil, no por que yo no quisiera al contrario, las mil y una dificultades que me toco pasar fueron para llorar y al final cuando ya todo comenzaba a ser una realidad viene esto… frente al signo de interrogación está la confianza de saber que cuando algo es de Dios perdura a pesar de todo y como me recordaba una persona aquellas palabras de la ordenación tan significativas sirven también para esto: “Dios que comenzó en ti esta obra el mismo la lleve a termino”

jueves, junio 14, 2007

El tiempo y la no casualidad


Estamos de vuelta, saludos fraternos… han pasado algunas semanas en que no he podido postear, ahora no por estar lejos sino porque otros menesteres han ocupado mi tiempo estos días en Luanda. Reparación de vehiculo, medico, compras, etc, no es mucho, verdad, pero aquí el tiempo no existe.

No puedo decir que estos días han sido un fastidio, al contrario la temperatura en estos días de cassimbo (tiempo seco) es una maravilla para quienes venimos de tierras mas frías y nos cuesta un poco esto del “sofocante” calor. No está mal, comienzo a acostumbrarme, a tener paciencia, quisiera que el Jeep hubiese estado listo en un par de días y haber vuelto a la misión pero no, es cierto eso que muchas veces es mejor quitarse el reloj de la mano y guardarlo en el bolsillo y dejarlo allí libre de las impacientes miradas de quien quisiera que las cosas fueran mas rápido.

“Niente sucede per caso” me decía un brasilero, citando un dicho italiano… nada es una casualidad, es decir en este contexto necesitamos con mayor insistencia hacer lectura de las cosas que nos pasan y acomodar, aprovechar el momento, dar un sentido a lo que muchas veces no tiene… por algo será… al final fue mejor… dirían algunos. Bueno eso ha ido marcando el paso de estos días: celebrar el cumpleaños de un hermano de congregación, ir al cine, descansar, leer, rezar, han pasado a formar parte de mi lista de actividades, ¿actividades misioneras?, no lo se, es parte de la vida…

Pido disculpas por lo auto-referente del post, pero es solo un paréntesis para compartir algunos (próximos) temas de esta Angola desde la perspectiva peregrina de este servidor.

sábado, marzo 10, 2007

Compartiendo la fe y el dolor: paludismo un mal para combatir


Dentro de los e-mail que recibo de vez en cuando de amigos, muchos preguntan por mi salud y es que a algunos les compartí que en los primeros meses en África una de las adaptaciones que uno tiene que hacer es “pasar” por el Paludismo… aquí le llaman el “bautismo misionero” y claro tomándolo jocosamente casi tiene que ser así con la cantidad de mosquitos es casi imposible no ser contagiado con esta enfermedad. Pero hablando en serio el paludismo o malaria no es ningún chiste, muchos misioneros en tiempos difíciles perdieron la vida a causa de este enfermedad que aunque esté muy introducida entre la población sigue siendo una de las tantas tristes epidemias que sufre parte de este continente.

Varias personas me han preguntado qué es, entonces, el paludismo… yo para dejar tranquilos a los familiares mas cercanos les he dicho algo así como “mira en realidad es una especie de resfrío, que si uno se cuida y toma los remedios no pasa nada” y la verdad que es algo así pero que técnicamente puede tener su complicación ya que afecta la sangre y es fundamental tratarlo porque si no ahí pueden venir las complicaciones.

Las cifras con respecto a esta dolencia dicen que “Cada año se registran hasta 500 millones de casos de paludismo en el mundo con más de un millón de muertes. La enfermedad afecta primordialmente a niños menores de 5 años en las naciones africanas del sur del desierto del Sahara”(en Yahoo noticias).

Y con tristeza tengo que decir que esta es una realidad que me ha tocado ver, en diciembre del año pasado me fueron a buscar a la misión un joven muy preocupado para que fuera a “rezar” a su pequeña hija que parecía que estaba muy mal de salud, salimos rápidamente, por el camino hice las preguntas de rigor: ¿cual es la enfermedad?, ¿fueron al hospital?, ¿cuanto tiempo lleva así?, ¿le dieron los medicamentos?, la alimentación y también pregunte si la pequeña estaba bautizada… al llegar a la humilde casa encontré a la joven madre sentada en el suelo con una pequeña en los brazos, salude y me pareció que la situación no estaba bien… en ese mismo momento Victoria de tan solo un año moría victima de paludismo…

Comparto esta experiencia, también, al enterarme por estos días de la noticia que ha salido un nuevo medicamento contra el paludismo que será un beneficio para las poblaciones que sufrimos con esta enfermedad:

“El nuevo medicamento, conocido como ASAQ, combina dos de los fármacos más efectivos conocidos para tratar la malaria o paludismo: artesunate y amodiaquine.

ASAQ es resultado de un proyecto de dos años con costo de 21 millones de dólares de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Abandonadas y la farmacéutica Sanofi-Aventis.

Para que los medicamentos estén disponibles donde más se necesitan, el nuevo fármaco no está patentado y estará disponible para quien quiera fabricarlo.

"Este medicamento salvará vidas", dijo el doctor Bernard Pecoul, director ejecutivo de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Abandonadas. "La meta de este proyecto era desarrollar un producto tan adaptado como fuera posible para la situación de malaria en Africa", señaló.”

(Visto en Yahoo noticias)

Esto es una buena noticia en términos de combatir esta enfermedad que se ha llevado a muchos niños, ancianos y también misioneros… de las dos veces que he tenido paludismo puedo decir que uno de los problemas es la fiebre muy alta y los intensos dolores de cabeza, una recomendación que se nos hace los extranjeros que trabajamos aquí es conocer como reacciona el organismo para darse cuenta a tiempo y combatirlo. También es fundamental la prevención aunque en estos días con las lluvias que hemos tenido es casi imposible no ser picado por uno de estos bichos.

Dios quiera que podamos ir combatiendo este tipo de enfermedades (como tantas otras) que laceran la vida del estos pueblos que aún así continúan a sonreír al nuevo día, al futuro y al hermano misionero que comparte la fe y el dolor.