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lunes, mayo 05, 2008

Para servir y enseñar en la Iglesia: Nuevo diácono en Angola


Me da mucha alegría saber que este sencillo “canal” de compartir experiencias (muchas veces bien personales) ha servido para tener noticias, es el caso de un grupo de nacidos en Quiculungo y que hoy forman una colonia en Estados Unidos, pero eso no ha sido todo, algunos hermanos de mi comunidad religiosa en Chile también, a veces, cuando quieren saber algo de la misión en África pasan por estos lados. Es por eso que hoy quiero dar una importante noticia que alegra a toda nuestra comunidad y es que un hermano en su camino al sacerdocio el día de ayer recibió el sacramento del orden diaconal. Se trata de Armando Mazoa Quuhelamina, religioso mercedario angolano. Armando trabaja hoy en la misma comunidad en la que nació, Quiculungo y es allí donde ejercerá el ministerio que se le ha encomendado.
En la hermosa celebración estuvimos presente todos los religiosos de esta pequeña delegación, numerosas religiosas, fieles de la parroquia de Benfica y un grupo de hermanos y hermanas de la misión que viajaron con nosotros y hoy nos preparamos para el regreso.
“He venido para servir y no ser servido” constituye el lema del diácono y fue ese mismo el que usó Armando, servir a los más pobres y anunciar la Palabra con el testimonio, “vive lo que enseñas” fue el centro de las emotivas palabras del Obispo, monseñor Pedro Luís Escarpa en la celebración. Ciertamente los que hemos sido diáconos en tránsito no debiéramos olvidar esto, vivir lo que se enseña y servir a ejemplo de Cristo Nuestro Señor.

sábado, marzo 03, 2007

Gracias Señor


Siempre he creído que la vocación es un “misterio”. Dios manifestándose en un simple hombre con tatas limitaciones, es algo difícil de explicar y comprender, me refiero a la vocación sacerdotal, aquel ministerio nacido al rededor de una calida mesa fraterna de amigos, de despedida, de inicios, de sacrificio.

Hoy ya un año de que inmerecidamente Dios me concedió la gracia de recibir el sacramento del orden, de ser su representante , para ser su “humilde siervo”… no es fácil, mas pienso que esto no se sostiene con las propias fuerzas, es la gracia, es Dios que actua.

Hoy en otras “mesas” tal vez muy distintas me toca compartir la vida, y entregar el cuerpo y la sangre, renovando el misterio de la fe, estas mesas danzadas al ritmo del batuque en pequeñas capillas con cantos en dialectos allí otra vez Cristo sacerdote muere y resucita para todos.

Quiero dar gracias a Dios por este año de ministerio sacerdotal, ha sido especial… casi he sido un sacerdote itinerante, experimentando la lejanía de los seres querido y muchas veces la soledad. No olvidaré esos meses como “cura” en España y estos primeros cinco meses de misionero en África. Ahí voy, ahí vamos, junto con reconocer las faltas y pedir perdón en estos momentos también se ora para pedir fidelidad y perseverancia, por lo hermanos “colegas” de ordenación Mario y Ricardo y por la familia especialmente los papas por su generosidad y cercanía.

lunes, febrero 12, 2007

Misterio de Perdón


Dios nos perdona, siempre que arrepentidos y dispuestos a cambiar vamos a Él. Acogida, confesión, escucha… de un Padre, de un médico, de un juez. Un gran misterio se realiza a través de las palabras, de los gestos y se levanta el caído. El hijo, la hija, se sienten más amados y ese amor antes entristecido por haberse alejado por haber arruinado esa dignidad tan hermosa de Hijo e Hija ahora mira a los ojos de frente y sonríe.
Ejercer el ministerio en África, así como en cualquier otra parte del mundo, es una gran responsabilidad, el hombre débil que hace de mediación está a la escucha, de esas palabras en Kimbundo o Kikongo de aquellas personas que esperan y hacen grandes filas para abrir el corazón y recibir el perdón, con fe y con humildad.
Las palabras de aliento de consejo van despacio, con esfuerzo de ser comprendido, como el médico que llega a estas tierras y busca sanar y previene dando consejos para mantener la salud… así también el misionero entrega lo mejor de si para aliviar el alma y dar fuerzas para el camino de la vida.

“¡La fe se fortalece dándola!”(rm2)


Así nos hablaba Juan Pablo II en su encíclica misionera, y lo creo muy cierto. Se trata de una experiencia única para un creyente caminante. Si bien en la vida nos toca enfrentar muchas veces dificultades todo se torna nada cuando en medio de las luchas diarias se reciben fuerzas para seguir adelante.
……… ………… “Eu te baptizo”; ya eres hijo, ya eres hija… que regalo más maravilloso que Dios nos da, un nuevo nacimiento, un despertar con Cristo y una luz que se enciende en el corazón.