lunes, septiembre 10, 2007

Reconociendo el perímetro.


En el post anterior hablaba que este primer año había sido para conocer, para acercarse a una realidad misionera, pues bien esta realidad tiene un nombre propio, tiene un rostro, es concreta y… mi intención en este blog ha sido siempre hablar de ella.


Supongo que ya sabes que estoy hablando de África, eso ya dice mucho. África sub-sahariana, África negra. Si… esa África “resilente” tantas veces descarnada, a la vera del camino que busca levantar; si… esa África inmensamente rica en recursos naturales, grande virtud y grande desgracia, si… esa África duramente explotada.

Supongo también que sabes que estoy hablando de un país de África llamado Angola, vasto territorio, hogar de los antiguos Bantus con sus reinos, sus organizaciones y su tradición. Colonizada por Portugal dejando su marca, su huella, su herencia… herencia del colono.

Estoy hablando de esa Angola independizada en los años 70 que después de duras luchas, de movimientos independentistas, ha tenido que aprender con sudor y lagrima, a golpe y porrazo, a ser independiente. Angola que no al margen de la historia fue apadrinada por uno de los “famosos” bloques… Angola comunista.

Angola de la guerra de los 90, de la paz relativa, de la violenta guerra también apadrinada por uno de los grandes. Angola del petróleo y de las minas de diamantes.

Angola que de hace un año atrás (cuando llegué) era otra… que paso de ser una tierra deprimida herida en sus estructuras, caminos imposibles, construcciones en el mismo estado a una país con mucho, pero mucho desarrollo, mejoras por todos lados, grandes inversiones, nuevas carreteras, los Chinos trabajando por aquí y por allá, los brasileros haciendo lo suyo… ¡como crece este país! Decía mi provincial cuando nos visitó… Angola de las elecciones. Y mucho más, si… trato de mirar y aprender de esta Angola de su gente del “norte” y del “sur”… buena gente.

Hablo de la tierra en que trabajo, Kwanza Norte, que es la provincia en donde se ubica la misión católica de Quiculungo, con sus matas (selvas) desiertos y montañas, hermosos paisajes. Tierra de los Kimbundos, Bakongos y Mahungos.

Quiculungo (que lo puedes encontrar en google map o mejor en google earth) municipio que en estos días celebra sus 80 y tal años. Lugar en donde hace 51 años llegaron de Venecia los frailes capuchinos, la época era de las “vacas gordas” y así entre evangelio y producción de café (el boom de la época) la fe de la gente se vio reflejada en sus cantos y la “gran iglesia – misión” construida en lo alto del monte entre la villa portuguesa y las aldeas esparcidas por la mata y los ríos.

Quiculungo misión capuchina con sus instalaciones, dispuesta para ayudar y mostrar el rostro de Jesucristo, bajo la mirada del hermano sol y la hermana luna, los hijos de francisco fueron dejando sus pies en aquellos caminos y aldeas y como si fuera poco unos de ellos dejo su vida en un ataque en tiempos de guerra.

Quiculungo de tiempos difíciles, misioneros que arriesgan, que sufren y que pasan necesidades. Pasan los años y el personal de hábito café comienza a ver que es mejor entregar esa gran misión para partir a apoyar otra de las muchas misiones que tienen en la región… Se esperan nuevos misioneros para Quiculungo.

Hablo de la misión de Quiculungo, locura para algunos y esperanza para otros. Hablo de la misión asumida en los años 90 en medio de la guerra, sin conocerla, sin saber en que parte del mapa estaba, solo aceptando… y con temor y temblor, imagino, que se puso la mano en el arado, llegando así dos entusiastas frailes misioneros de la Orden de la Virgen de la Merced. Quiculungo del desconocido redentor de cautivos: “chama-se Nolasco” y sus hijos la vida están dispuestos a dar.

Hablo, o más bien trato de hablar o de mostrar esta misión, que en tiempos aislada y abandonada recibió las heridas de la guerra. Completamente saqueada, vidrios partidos puertas robadas, en la iglesia los santos guardan hoy el secreto de haber sido los mudos testigos de días difíciles.


Trato de hablar y pienso en esta misión, que es más que estructuras, es historia es sufrimiento y alegría, es esfuerzo y sacrificio… esta misión son personas y “personajes”, de esto iremos hablando, reconstruyendo, haciendo el perfil de esta misión, “desde Angola”.

Continuara…

5 comentarios:

eduardo waghorn dijo...

Interesante blog...vives en Angola?
Y hablas español...me imagino que debe ser todo un desafío adaptarse a otra cultura...cuéntanos más de tí...
Saludos desde Chile, visítame si gustas:)

VIAJERA dijo...

Es asombroso como internet puede ser un punto de encuentro entre tan dispares experiencias y personas. Me quedé muy impactada al ver tu blog. Yo estuve en Angola..en Luanda, Cabinda... ¡Dios!, Tantas ciudades y pueblos qu apenas recuerdo sus nombres. La memoria falla, pero si bien borra las palabras, no olvida las imágenes de pobreza, dolor, hambre, enfermedades, incertidumbre del mañana, que si bien la sufrimos todos donde quiera que estemos, allí puede adquirir sentidos que los que vivimos en medio de las comodidades del "primer mundo" no somos siquiera capaces de imaginar.
Estuve durante un mes cantando en espectáculos para el pueblo y para las tropas cubanas, que lejos de su país y muchos de ellos sin estar allí por propia voluntas, recibían un poco de consuelo escuchando su música.
Viví experiencias tan increíbles, que empezaré con la que me acompaña siempre que me siento infeliz o triste. Sabido es el alto nivel de nacimientos por familia y el alto índice de mortalidad, común a todos los países sumidos en la pobreza. Una compañera de trabajo le preguntó a una madre que por qué seguían teniendo tantos hijos, si sabían que muchos no verían la edad adulta. Su respuesta fue: "Así sé que quizás me quede alguno"....

VIAJERA dijo...

Por cierto, olvidé decirte que mi patrona, a la que rezo siempre, es la Virgen de La Merced. Eso también fue una bella sorpresa.

J dijo...

Caro Padre

Quero voltar a saudar sua dedicação e o carinho com que fala de Quiculungo.
Nasci nessa terra há quase 50 anos, fui baptizado na missão, foi aí que passei a minha infância (tb no Terreiro)e adolescência. Vi crescer a vila, vi construir nova igreja, vi chegar a guerra. Fico emocionado quando leio as suas palavras e grato por perceber que também apanha a magia de Quiculungo e ajuda esse povo a ter confiança no futuro. Sinto que a missão continua a ser o que sempre foi: uma luz nessa região!
Obrigado

João Torres (Lisboa, Portugal)

josé albino oliveira dijo...

Padre,
é com sartisfação que acedo ao seu blog e encontro gente que partilha uma boa memória comum dessa terra de Quiculungo.
Se de algum modo souber como posso ser útil a essa gente, diga-me.
Que tal formarmos uma corrente de amizade onde se encontre múltiplas vontades de ajudar a terra e as gentes?
Contem comigo, e bem haja.